“Soul”, la película de Disney que está en boca de todos

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Imagen: Disney/Pixar

“La muerte no es un acontecimiento de la vida: no se vive la muerte”, soltó Wittgenstein en una de esas sentencias suyas que tan al pelo vienen para hacerse el listo. Pero Pete Docter no está de acuerdo: rostro del prestigio para una Pixar estancada, el director de Del revés se sale de madre en una película que hará estallar a quienes vieron en su filme anterior un reduccionismo pretencioso y hasta dañino. Porque, según Docter, tanto la muerte como ese otro vacío inmenso que habitamos antes de nacer se viven lo bastante como para armar en ellos una comedia de enredo cuya ambición enorme tiene que dejarnos, forzosamente, a medias.

 Soul comienza a todo gas jugando con las esperanzas de su protagonista, para después viajar entre el Más Allá y el Más Acá a caballo de una suma de ideas (lo relativo de los valores ‘triunfo’ y ‘fracaso’ o los posibles motivos, si los hay, para habitar este valle de lágrimas) adobadas con hallazgos visuales tan divertidos como los guardianes cubistas del Otro Mundo.

Aquí conoceremos a Joe (Jamie Foxx), un profesor de música de instituto frustrado que ve que tiene la primera oportunidad de su vida para hacer lo que ha sido su aspiración vital desde siempre, tocar jazz en directo. Su entusiasmo le lleva a tener un accidente y a aparecer en una “vida después de la muerte”, donde su alma tiene que hacer de tutor de 22 (Tina Fey), una cargante alma nonata que no encuentra la “chispa” que dará sentido a su futura vida. Pero un accidente llevará a Joe a reconsiderar todo lo que ha sido su existencia hasta ese momento.

Aunque el argumento suene grave, por supuesto, estamos en una película de Pixar: el humor vertebra todo el periplo de Joe, con gags tan afortunados como los encuentros de 22 con destacados tutores o el gozoso slapstick que puntúa la segunda mitad de la película, gato incluido. Sin embargo, es posible que ‘Soul’ sea la película más orientada a un público adulto que ha hecho Pixar hasta la fecha, debido quizás a los conceptos que maneja, posiblemente muy complejos para el público infantil.

Imagen: Disney/Pixar

Los conceptos y, sobre todo, el enfoque que gasta ‘Soul’ la distancia de todos los claros precedentes mencionados. Por ejemplo, en ‘Coco’ se hablaba de la muerte, pero desde experiencias que podía entender el público infantil. Igual sucedía en ‘Del revés’, donde se manejaban conceptos abstractos pero que mostraban su contrapartida “en la vida real”, haciéndolos rápidamente asimilables. Aquí, sin embargo, los dilemas de Joe e incluso las conclusiones a las que llega en su periplo casi estrictamente interior son posiblemente demasiado atrevidas para los más jóvenes. Lo que, por supuesto, no es necesariamente un problema.

De hecho, puede que ‘Soul’ marque el distanciamiento entre los Walt Disney Animation Studios tradicionales, que continuarán ‘Frozen II’ con películas de fantasía y aventuras como ‘Raya y el último dragón’ o ‘Encanto’, y una Pixar que en películas futuras como ‘Luca’ podría brindar propuestas más maduras. Esto solo puede ser enriquecedor, y de hecho eso es lo más excitante de ‘Soul’: en una muestra de madurez arrebatadora, su propuesta plástica literalmente única, donde un hiperrealismo técnico nunca visto en el cine de animación (la luz diurna de Nueva York es absolutamente increíble) se da la mano con la expresividad y el dinamismo más tradicionales del medio.

ndependientemente de la historia que ‘Soul’ quiere contar (y donde Pixar alcanza la excelencia narrativa habitual gracias a su fascinante utilización de escenarios de profundo impacto simbólico), esta nueva película de la productora es ante todo un goce sensorial nunca visto. El empleo del jazz (increíbles también las secuencias musicales en locales nocturnos), el diseño de los personajes (ojo al catálogo de personajes en la barbería, una pequeña obra maestra en sí misma)… todo es extraordinario en una película cuya grandeza está en los detalles.

Independientemente de todo ello, habrá quien encuentre el mensaje discutible, o incluso algo descorazonador, pero entronca perfectamente con aquel maravilloso “la tristeza también es esencial” de ‘Del revés’ e invita a disfrutar de las pizzas y los viajes en metro, en lo que puede que sea, a estas alturas y en este momento, el mensaje más vitalista posible. Te identifiques o no con lo que ‘Soul’ quiere transmitir, está claro que la película lo hace perfectamente, usando herramientas tan sofisticadas como la banda sonora o el uso de los objetos, que dan pie a un clímax mudo de tremenda belleza.

Fuentes: xataca.com/Disney-Pixar/Google Images

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