La película que debes ver pese a la incomodidad que provoca

0
109

En 2018, Emma Seligman, estudiante de cine por parte de la Universidad de Nueva York, estrenó su segundo cortometraje bajo el título de Shiva Baby cuya premisa era bastante simple, y es que una sugar baby se encuentra a su sugar daddy durante una shiva (la descripción más acertada es que una shiva podría ser una especie de velorio).

Desde el momento en el que salió, y gracias a algunas críticas positivas, es que Emma siempre pensó en extender esta historia para hacerla un largometraje. Después de tocar puertas buscando financiamiento, logró hacer su sueño realidad, y en 2020, se estrenó de manera formal Shiva Baby, una cinta de poco más de una hora de duración con términos narrativos simples, pero precisos.

Póster de 'Shiva Baby'

Rachel Sennott en el póster de ‘Shiva Baby’ ( 2020). / Foto: IMDB

Shiva Baby

Shiva Baby tiene como protagonista a Danielle, una joven mujer que se encuentra (en teoría) en la etapa universitaria, es judía y es bisexual. En la primera escena del filme, la vemos teniendo relaciones con uno de sus sugar daddies. Ella es muy distante emocional y físicamente, rechaza sus abrazos después del coito, hace caras de molestia mientras él se muestra sumamente cariñoso, le lanza su discurso de “apoyo” para que pueda desarrollarse en su carrera.

Danielle asiste a una shiva por petición de sus padres donde se encuentra con su ex novia, y por si no fuera suficiente, también se encuentra a su sugar daddy judío. Aquí, ella descubre que él está casado con una mujer no judía, tiene una bebé, y que su esposa prácticamente lo mantiene. Y él descubre que ella no está estudiando, sus padres la mantienen (por lo que no necesita dinero) y que además, él de joven trabajó con el padre de Danielle.

Todos estos descubrimientos, hacen de Shiva Baby una película muy divertida que juega, desde su narrativa, con el suspenso. Es de esas películas que te obligan a sentirte incómod@ y nervios@ a partir, en esta historia, de una serie de comportamientos erráticos por parte de Danielle que tanto los personajes que la rodean y nosotr@s como espectador@s, cuestionamos.

Imagen de 'Shiva Baby'

Fred Melamed, Rachel Sennott y Polly Draper como Danielle y sus padres. / Foto: NEON

¿Crisis de identidad?

Constantemente nos preguntamos por qué en una situación incómoda por sí misma, decide arriesgarse y provocar a las personas. Pero el gran descubrimiento para nosotr@s desde fuera de la pantalla, es que de alguna y otra forma, nos hemos comportado de esa manera en situaciones que nos hacen sentir vulnerables, nos exhiben, que abren la ventana a que nuestra vida íntima sea tema de conversación.

Actuamos mal, nos arriesgamos, incomodamos a los que nos rodean, los sorprendemos con nuestras palabras, acciones y actitudes porque nadie tiene un manual para saber qué hacer en un momento en el que, en el caso de Danielle, constantemente está a punto de revelarse que es una sugar baby, pero por encima de eso, que no sabe qué hacer con su vida.

Imagen de 'Shiva Baby'

Rachel Sennott interpreta a Danielle, una sugar baby universitaria. / Foto: NEON

Podríamos pensar que Danielle atraviesa una crisis de identidad, pero es una manera un tanto injusta de describir su complejidad. Cuando tienes 18 años, acabas de abandonar la adolescencia, en ese preciso momento en el que te conviertes (en papeles) en un adulto, debes decidir qué vas a hacer el resto de tu vida. La realidad es que no tod@s tenemos la respuesta, ni nos alineamos a lo que se cree debería ser, ni tenemos el control.

Y no está mal. Mucha gente tiene la suerte de saber cuál es su vocación o tienen un plan a mediano plazo, otros tantos no tienen ni idea, pero lo importante es reconocer que  está bien no saberlo.

Imagen de 'Shiva Baby'

Danielle se encuentra con su ex novia y su sugar daddy (y su esposa) en una shiva./ Foto: NEON

Personaje queer

Danielle es bisexual, pero su orientación sexual no se involucra en la historia. Esto, en general, es sensacional (y necesario) si hablamos de diversidad y representación en la pantalla. Cuando vemos personajes heterosexuales, no se hace hincapié en eso… suceden mil cosas durante en desarrollo de la historia, pero su orientación sexual no importa.

En Shiva Baby se sigue esta misma línea, lo cual le da naturalidad para ver personajes en representación de la diversidad sin que este sea el tema central.

Todo esto nos lleva al último punto a considerar en Shiva Baby: el poder de la sexualidad y la dinámica del control. Danielle es una sugar baby, una práctica que se ha comparado con el trabajo sexual a partir de que hay un intercambio de dinero por sexo; pero también hay un espectro ajeno a la existencia de sugar babies.

Imagen de 'Shiva Baby'

Dianna Agron y Danny Deferrari interpretan a Max y su esposa Kim. / Foto: Utopia

En este tipo de relaciones hay un intercambio más profundo que el sexo, el cual puede estar involucrado o no. En el caso de Danielle, hay un hombre mayor con poder adquisitivo, que mantiene una relación con una mujer más joven. La mayoría de las veces, mencionamos, hay sexo de por medio, compañía y cariño bajo términos específicos. Un sugar daddy puede pagar la colegiatura y le puede brindar lujos a una mujer, pero siempre ella definiendo los términos: salidas públicas, sexo, cantidad de dinero, edad.

Danielle, a través del sexo, del cuerpo y de su capacidad para poner una distancia emocional, es capaz de tomar el control de su “relación de azúcar”, e incluso, el control de la persona con la que se relaciona. Pero a pesar de eso, cuando se enfrenta a lo incierto durante la shiva, desaparece la fantasía del control y se queda aún más vulnerable, incluso antes de siquiera haber adquirido el poder o reconocer que lo tuvo.

De nueva cuenta: no está mal perder el control, ni tampoco reconocer que se trata de una fantasía, o al final, comprender que nunca se tuvo. Danielle, por tanto, se descubre vulnerable como tod@s, víctima de un caos, pequeña frente a un sistema que no comprende del todo, de las relaciones pasivo-agresivas, y de la estructura patriarcal del sexo y el amor.

Imagen de 'Shiva Baby'

Danielle en ‘Shiva Baby’. / Foto: Utopia

La música

¿Se acuerdan de su primera impresión cuando vieron el tráiler de Midsommar de Ari Aster? Las sensaciones de terror rondaron de manera inmediata con música que aumenta los niveles de tensión. El score de Shiva Baby es una verdadero logro, pues al tratarse de una comedia, logra aterrar al espectador mientras espera, con seguridad, que ocurrirá algo malo.

Y como les hemos platicado, ese “algo malo” no viene en forma de una comunidad que realiza sacrificas durante un festival de verano. Nada de eso. Viene en forma de una mujer joven que se encuentra con su sugar daddy en una shiva a la que también fue invitada su esposa y su bebé. ¿Qué puede salir mal? Todo y nada, pero el punto es sentir la tensión durante el desarrollo, y la música de Ariel Marx juega un papel determinante en nuestra incomodidad.

Fuente: Sopitas

Comentarios