En el olimpo de los clásicos; 250 aniversario de Beethoven

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Sus nueve sinfonías serán interpretadas en 2020 por la OFUNAM y estrenarán el mismo número de piezas creadas por compositores mexicanos

3 sinfonías de Beethoven serán interpretadas por la OFUNAM durante el primer trimestre de 2020.

La Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM) celebrará el 250 aniversario del nacimiento de Ludwig van Beethoven (1770-1827) con la interpretación de sus nueve sinfonías y el estreno mundial de nueve obras mexicanas, creadas por encargo, inspiradas en el compositor alemán, en lo que será “la propuesta más innovadora y atractiva en torno al aniversario de Beethoven en México, con una idea que combinará vanguardia y tradición”.

Las nueve sinfonías serán interpretadas a lo largo de 2020, bajo la dirección artística de Massimo Quarta, director artístico de OFUNAM, junto con el estreno del mismo número de piezas creadas por Rodrigo Valdés, Francisco Cortés y Cristina García, y seis compositores más, “quienes mostrarán su camino por el terreno de la creación musical en México y lo que significa para cada uno de ellos las sinfonías de Beethoven”, detalló  Iván López Reynoso (Guanajuato, 1990), director asociado de la OFUNAM.

Durante el primer trimestre del año la OFUNAM interpretará tres sinfonías. Primero ejecutará la Quinta Sinfonía, acompañada de la pieza encargada a la mexicana Cristina García, el 8 y 9 de febrero de 2020.

Continuará la Primera Sinfonía y el ejercicio de Francisco Cortés para el 14 y 15 de marzo; y cerrará con la Tercera Sinfonía, conocida como Heroica, con el estreno de la pieza de Rodrigo Valdés Hermoso, el 21 y 22 de marzo. El resto de los conciertos se anunciarán en enero próximo.

Para el caso de las creaciones hechas por mexicanos, añadió López Reynoso, se solicitaron dos características: que estén inspiradas en la sinfonía que les fue asignada y que sean piezas de corta duración, para que puedan combinarse con la sinfonía que se ejecutará ese mismo día, en una muestra con varios creadores de distintas generaciones.

NOTAS MEDICINALES

Para Iván López Reynoso, Beethoven sigue siendo el “rockstar” absoluto de la música. “Digamos que han pasado 250 años sin que salga de cartelera… así que es uno de esos compositores que llegaron para quedarse, en donde también estarían Mozart, Vivaldi y Verdi, formando ese olimpo de la composición y de la música clásica”.

“Yo creo que la gran magia de Beethoven es que su música, aún hoy, suena fresca, como si hubiera sido escrita ayer y nos sigue mandando nuevos mensajes y nuevas formas de interpretarla y escucharla”, añadió.

¿Es un compositor acudido por usted?, se le preguntó. “Soy muy afortunado porque he dirigido siete de las nueve sinfonías de Beethoven. Sólo me falta por dirigir la primera y la octava; y las que más he interpretado son la séptima y la novena; y cada que dirijo la séptima, te puedo decir que la hago de una manera diferente cada vez, porque es una partitura generosa con el intérprete, es decir, no te limita, sino que te obliga a ser intérprete y a que te pongas la camiseta de autor junto con él”.

Y añadió: “Beethoven debería de ser uno de esos compositores que podrían considerarse medicinales, porque la música es finalmente eso, la medicina del alma. Tú para curarte de un resfriado te tomas una pastilla; y yo creo que las pastillas del alma son la música de Beethoven”.

¿Cuáles son las obras de Beethoven que más le agradan? “De las nueve sinfonías hay tres que son particularmente queridas: la Séptima, que es un monumento al sinfonismo, en la interpretación de Claudio Abbado y la Filarmónica de Berlín; la Sinfonía Pastoral, que es la Sexta; y la Cuarta Sinfonía, con Nikolaus Harnoncourt y la Orquesta de Cámara de Europa, porque tiene el segundo movimiento más romántico, bello y cantábile que existe”.

¿Y de las no sinfónicas? “Me gusta su último Cuarteto de cuerdas, que es una de las piezas más geniales que se hayan escrito; el Cuarto concierto para piano y orquesta, que es otra obra poética, la cual podré dirigir en marzo con la OFUNAM; y su ópera Fidelio, un gran homenaje a la humanidad, al amor, a la esperanza y a la hermandad”.

¿Cuál es el Beethoven menos tocado en México? “No sé si haya algo aún por estrenarse en nuestro país, pero sí te sé decir que una de las partituras que se escuchan con menor frecuencia es la Misa en Do mayor, que es una partitura hermosa y complicada, con una cantidad de material musical importante, la cual también haremos con la OFUNAM el 4 y 5 de abril. Y tal vez Cristo en el Monte de los Olivos, que es otro oratorio fantástico”.

ESTRENOS DE REYNOSO

López Reynoso también habló del trabajo que realizará en 2020. Arrancará el 18 de enero con su debut en el Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAOT), con un recital operístico con el tenor Ramón Vargas, con música de Mozart, Donizetti, Verdi, música popular mexicana y canción italiana, donde se le otorgará la medalla del festival al tenor mexicano.

Le seguirá una gala con Javier Camarena en Málaga, España, el 31 de enero, con un recital concentrado en obras de los siglos XVIII y XIX, con arias de Donizetti, Rossini y parte del material que grabó en su disco Contrabandista.

También participará en el primer concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional, con un programa dedicado a W.A. Mozart y a Beethoven en el Palacio de Bellas Artes y en el Teatro del Bicentenario de León, Guanajuato.

Sus primeros conciertos con la OFUNAM, pero ya como director asociado, serán el 22 y 23 de febrero y volverá el 28 y 29 de marzo; y algunos conciertos con la Oviedo Filarmonía, el 18 de abril, donde realizará la música en vivo de la proyección de la cinta El americano en París.

Así como una gira con zarzuela en Oviedo y su colaboración en la nueva producción del Mahagonny-Songspiel, de Kurt Weill en Bilbao; junto con otros conciertos con la Sinfónica de Navarra.

Por último, destacó su participación en el Festival Lírico de Zarzuela, de Oviedo, con dos presentaciones, el 24 de abril, con la soprano española Ainoa Arteta; y el 11 y 13 de junio, dirigiendo una nueva producción de dos títulos: La revoltosa, de Ruperto Chapí; y Agua, azucarillos y aguardiente, de Federico Chueca.

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