Después de triunfar en Europa y en Canadá, Enrique de Allende empieza la conquista de México con sus pop clásico

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Alumno de Seth Rigges, el músico y productor David Foster llegó a decirle: “Tienes una voz suave, pero al mismo tiempo potente”

Italia tiene a Il Volo y Gran Bretaña tiene a Il Divo. En ese mundo musical del llamado pop clásico, México tiene a Enrique de Allende, quien hasta ahora ha desarrollado la mayor parte de su carrera en Estados Unidos y Europa, pero siente que es el momento de pisar nuestro país con mayor fuerza.  

El primer paso es su presentación en el Lunario del Auditorio Nacional el próximo 24 de noviembre, un show al que tituló “La vida es un sueño”.  

“Siempre he querido llevar mi carrera a México. En Estados Unidos tengo un público muy definido que me permite hacer conciertos en los que siempre se agotan los boletos, pero sin duda México es un sueño que tengo pendiente”, dice Enrique de Allende.  

El cantante mexicano se ha afianzado en circuitos de conciertos de California y Nueva York, además de hacer base continuamente en San Miguel de Allende, Guanajuato, ciudad de la que es originario y en la que suele tener shows en los que, curiosamente, la mayor parte de su público es estadounidense.  

“Mi carrera en Estados Unidos empezó con el maestro Seth Rigges, cuyos alumnos reúnen unos 120 Grammys y entre ellos está Michael Jackson”, señala.  

El talento de Enrique lo llevó con el productor Fernando Cavazos (con quien grabó un cover de “Hey”, de Julio Iglesias), luego con Kiko Cibrián (que lo apoyó para grabar “Desesperado” y otros tres temas) y de ahí conoció a Humberto Gatica, el productor que ha ganado 17 premios Grammy. “Con él grabé algunos temas y de ahí comencé a tener contacto para armar mis primeras presentaciones”.  

Su capacidad para cantar en español, inglés e italiano le abrió las puertas de foros en los que se hizo popular por sus interpretaciones con el estilo romántico, clásico, pop.  

Su carrera tiene un parteaguas importante gracias a Juan Gabriel, a quien conoció por casualidad y luego se convirtió en un consejero para Enrique. Fue el Divo de Juárez el que le aconsejó cambiar su apellido.  

“Mi nombre es Enrique Fernández y él me recomendó quitarme el apellido. Yo le pregunté cómo ponerme y él me dijo ´¿de dónde eres?’ Cuando le dije que, de San Miguel de Allende, de inmediato me aconsejó ponerme Enrique de Allende”.  

El consejo más importante, sin embargo, fue cuando Juanga, al escucharlo cantar, le dijo que su estilo tenía que ser más clásico, como lo que hace Andrea Bocelli. Y tenía razón.  

Con este estilo es que Enrique de Allende ha levantado una trayectoria que lo ha llevado a ser nombrado “El nuevo romántico clásico”. El músico y productor canadiense David Foster llegó a decirle: “Tienes una voz suave, pero al mismo tiempo potente”. 

 

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